Shanghái-la ciudad más grande de China

2019-10-01

Kate The Traveller

La ciudad es un monstruo, una de las más pobladas del mundo, donde vivir es un sinvivir y también morir lentamente de smog, enfermedades, sobrepoblación, gris asfalto y de la sombra de grandes rascacielos.

Shanghái es una ciudad que me asustó y que no podía soportar, incluso a nivel del suelo. Fue solo desde la altura del último piso de un rascacielos de cristal, que pude ver con calma lo que no debería ser. La belleza de la fealdad me hizo pensar. ¿Qué persigue con su lucha la humanidad? ¿Viviremos alguna vez en una caja de cerillas de hormigón, comenzando y terminando el día sin saber en qué parte del estamos? soñando con el sol, siempre cubierto con un vacío gris de polvo suspendido. En este mundo terrible, que ya empieza a existir en nuestra tierra, la temperatura se elevaría de manera anormal, debido al asfalto negro que absorbe la luz solar, y el ruido de los automóviles haría que nunca, nunca más, abriéramos la ventana de nuestro propio apartamento. Una visión tan terrible vio mis ojos en Shanghái, tratando de admirar esta terrible ciudad, aunque sin éxito.

Actualmente, Shanghái tiene tanta gente, como hay en toda Australia.

 

El surgimiento de la actual Shanghái, es una consecuencia de los rápidos cambios históricos y sociales de China en el siglo pasado. La muerte de Mao y las reformas políticas y económicas de Deng Xiaoping, en los años 70 y 90, causaron un rápido auge económico. La sociedad china, que durante siglos funcionaba dividida en ricos y pobres, en las últimas décadas ha desarrollado una creciente clase media. China, que durante años siempre ha estado ahorrando por si acaso (guerras, desastres naturales, cambios en el poder), comenzó a gastar sus ahorros, en todo lo que antes no podía pagar. Las ciudades se han convertido en el epicentro de esta nueva cultura, sedienta de una vida mejor. El aumento de la emigración de las zonas rurales a la metrópoli, provocó la aparición de ciudades gigantes como Guangzhou, Chongqing, Shanghái y Beijing. En 1930, Shanghái tenía 3 millones de habitantes. En 2017 ya tenía 24 millones, ocho veces más. Actualmente, Shanghái tiene tanta gente, como hay en toda Australia.

A pesar del progreso en el nivel de vida, China es el mayor emisor de contaminación de carbono del mundo. Una forma barata de calentar casas con carbón, característica de la civilización industrial temprana y una cantidad monstruosa de medios de transporte de combustión, provoca una contaminación del aire, que supera 40 veces los estándares de salud de la Organización Mundial de la Salud. Siempre hay niebla amarilla en un día soleado y sin nubes en Shanghái. Si decides visitar la plataforma de observación, en una de las torres más altas de la ciudad, tendrás que contar con la suerte, para ver cualquier atisbo de panorama de la ciudad. Los folletos publicitarios de las torres, animan con vistas espectaculares, pero una vez allí solo se ven sombras, figuras oscuras colgadas en algún lugar del horizonte; un cementerio fantasma de rascacielos. La Torre de Shanghái, la Torre Jin Mao y el Centro Financiero Mundial de Shanghái, son la santísima trinidad del distrito financiero de Shanghái- Lujiazui. Cada una de las torres, ofrece a los turistas un viaje en ascensor hasta el último piso, donde hay una plataforma de observación. Yo elegí Shanghái Tower. Encontré un lugar secreto allí, tranquilo de la fiebre urbana. El lounge bar en el piso 87 del Park Hyatt Hotel, conservado en un estilo minimalista y con un ambiente acogedor, es un respiro de las grandes experiencias del paisaje circundante. Es un lugar ideal para tomar un café y un snack antes de visitar la plataforma de observación de la torre.

Casco antiguo

El único distrito donde se conserva el carácter del antiguo Shanghái es la Ciudad Vieja. Una vez rodeado de antiguas paredes en forma de círculo, hoy se contrae cada vez más, bajo la influencia de los edificios de gran altura de cada lado. Aquí, los edificios son tradicionales y bajos en comparación con los de alrededor. La red de canales de agua, templos y tiendas de compras con productos chinos, me hizo finalmente feliz, gracias a su exotismo. Aquí reina una fiebre, que causa que la gente se mueva continuamente a algún lugar. Este distrito parece estar en un caos total, pero no ocurren accidentes. Todos los involucrados en el tráfico de la calle, se evaden milagrosamente, evitando colisiones aparentemente inevitables. Solo yo, un turista recién llegado sin conocimiento de las reglas generales aquí, esquive muchas veces a motocicletas y los peatones que parecían siempre ir a por mí. Profundizando en los callejones, tejidos con una red de cables de metal, me empezó doler mucho la cabeza. Una maraña de personas, un laberinto de calles y la telaraña de las estructuras eléctricas, se volvieron claustrofóbicos para mí, hasta tal punto que la ciudad vieja se convirtió en una ciudad aterradora para mí y con síntomas de intoxicación por gases de escape decidí regresar.

La revolución urbana china ha construido tanto como ha destruido. En su incontrolable urgencia, ha privado a China y al mundo de su patrimonio. Muchas ciudades chinas que alguna vez estuvieron llenas de edificios y monumentos antiguos, se transformaron en centros de consumismo globalizado. La reconstruida parte tradicional de la ciudad de Shanghái, esta separada para siempre del resto de los distritos modernos, por carreteras de ocho carriles.

China es un lugar con extraordinaria energía humana.

 

Una vez Europa y luego Estados Unidos, hoy China está experimentando su rápido desarrollo industrial. En un momento en que los dos primeros se estaban modernizando y contaminando, China seguía siendo principalmente una zona agrícola sin futuro, aplastada por la psicosis comunista de Mao. Cuando Occidente finalmente frenó el desarrollo incontrolado, introdujo leyes para proteger el medio ambiente, ¡irónicamente! aparecieron millones de chinos, que de repente comenzaron a comer, entretenerse, vestirse y comprar como el resto del viejo mundo. ¿Quién tiene el coraje de decirles a los chinos, que teníamos el derecho de gastar sin pensar, destruir el medio ambiente y construir una metrópolis, pero que ahora ellos no lo pueden hacer? China es hoy un lugar con extraordinario potencial intelectual. Las nuevas tecnologías, las ideas y la educación moderna son solo una parte de la poderosa energía que tiene la China de hoy. El problema de la contaminación provoca la aparición de nuevas especializaciones, destinadas a introducir soluciones que aún no se han utilizado en ningún lugar a tal escala. Los biocombustibles, las biotecnologías y las soluciones de ingeniería ecológica, son una dirección que la creciente China ha tomado relativamente hace poco. Podemos quejarnos de que China contamina, es una amenaza para todo el mundo, aunque no son los únicos. China, cada vez más consciente de su problema, intentará salvarse. En el futuro nos puede mostrar cómo salvarnos a todos.

¿Cómo visitar Shanghái?

Shanghái no es un lugar para todos. Conozco a muchos que fueron allí por trabajo, por una beca o un viaje y juraron que no regresarían allí ni pagando. Yo tampoco tengo intención de volver, tratando este lugar como una eventualidad, para una parada en el aeropuerto y cambiar avión, como punto partida de una nueva aventura a otro destino. Sin embargo, en retrospectiva, estoy feliz de ver Shanghái con mis propios ojos y apreciar un lugar cercano a la naturaleza donde vivo.

¿Qué quieres ver en Shanghái? Si te decides a explorar Shanghái, tienes que tener una visión muy clara de lo que quieres ver. Llegar a un lugar específico requiere mucho tiempo y paciencia. No planees muchas cosas. Elije un solo lugar, porque probablemente se convertirá en el único lugar que veras durante todo el día. ¡Bueno, a menos que seas un superhombre!

Transporte. La mejor manera de moverse por Shanghái es con el metro. La ciudad tiene una red desarrollada, de ferrocarriles subterráneos modernos con 18 líneas. Es uno de los sistemas de transporte subterráneo más rápidos del mundo. El metro es el medio de transporte más popular para los residentes de Shanghái, de ahí la gran cantidad de personas que viajan allí. Los viajes son baratos y puedes llegar a todos los rincones de la ciudad. En la superficie, el espacio entre las estaciones de metro es considerable, lo que resulta en largas caminatas.

Considera la fatiga. Me llevó casi todo el día hacer experiencia con la Torre de Shanghái. El acceso, el pasaje del metro a la torre, las colas, el elevador, la pequeña parada de café y el viaje de regreso, me cansaron tanto, que al final del día no tenía más fuerzas que para acostarme en la cama del hotel.

Protección contra el smog. Usar una máscara es obligatorio en las grandes ciudades chinas. El viaje a Shanghái fue mi primera vez en la tierra del dragón y, sin experiencia, no pensé en proteger el sistema respiratorio. Me convencí de la necesidad de usar una máscara, después de una fuerte intoxicación por gases de escape, después de un día en la ciudad vieja. El exceso de monóxido y dióxido de carbono es un veneno mortal para los humanos. El envenenamiento se manifiesta por dolor de cabeza y el mareo, náuseas, vómitos, somnolencia y problemas en la respiración.

Tren desde Shanghái. Si quieres salir un poco de Shanghái y viajar en tren, ve a la estación de trenes con bastante anticipación, y preferiblemente compra tu billete el día anterior. A la entrada de la estación, además de las colas, encontraras la puerta de seguridad, como en el aeropuerto, para chequear tu bagaje. Este es un procedimiento típico cuando se viaja en tren en China. Llegar a la plataforma también lleva algún tiempo, aunque el número del tren siempre se escribe en números romanos, lo que facilita su búsqueda.

Excursiones. Hay muchas opciones para excursiones cortas y largas desde Shanghái. Esta región de humedales es conocida por las llamadas ciudades de agua. El río Yangtzé, que desemboca en el Océano Pacífico, crea un vasto delta. Hoy está controlado por el hombre y fluye por canales artificiales. Entre los brazos del tercer río más largo de la tierra, las aldeas se construyeron en tiempos antiguos, y la comunicación y el transporte se basaban principalmente en el agua. Ha permanecido así hasta hoy, y la naturaleza de cuento de hadas de las ciudades de agua, ha sobrevivido hasta nuestros días. L<s más populares son Tongli, Zhouzhuang, Luzhi y Zhujiajiao. Ciudades más grandes como Suzhou, a menos de una hora de Shanghái o Hangzhou (aprox. dos horas), se pueden visitar durante un día, aunque recomiendo una estancia más larga. Huangshan también es fácilmente accesible en tren desde Shanghái y la estadía debe planificarse para al menos unos días. Hay muchas cosas hermosas para ver por esta zona.