Tori- una misteriosa puerta a otro mundo

2019-01-16

Kate The Traveller

Fue una de las primeras cosas que quería ver, cuando fui a Japón por primera vez. La misteriosa puerta roja, el símbolo de la Tierra del Sol Naciente, ¿qué significa realmente?

 

Encontramos Tori a la entrada de cada templo Shinto en Japón y en cualquier lugar de poder, donde, según las creencias locales, viven los Dioses. Simboliza la transición del mundo material de las personas, al mundo espiritual. Los Tori están hecho de madera o piedra y se pueden encontrar pintados en rojo, que significa vitalidad y cuidado; en blanco, que simboliza zonas espirituales superiores; o bien encontrarlos sin pintar. A menudo, entre las columnas de la puerta se ata una cuerda, hecha de fibra de arroz con cintas de papel, para protegerse de los espíritus malignos. Los más queridos por los turistas, son los múltiples Tori rojos, en los templos de la deidad Inari, que forman un túnel. Cada una de las puertas está financiada por una familia o un creyente, para pedir buenos auspicios.

Viajando por Japón, me encantó el hecho de que, además de los templos, estas puertas también se encuentran en otros lugares a menudo solitarios.

 

Paseando por la orilla del mar, entrando en una ruta forestal o subiendo a la cima de una montaña, puede uno encontrarse con un Tori solitario. Puestos a menudo en agua; en los lagos y en el mar, en una sola roca o en una carretera que conduce a algún lugar profundo del bosque, este peculiar monumento hecho por el hombre, fuerza cada vez a una parada y un momento de reflexión. Es una especie de símbolo que, hecho para la mente, la arroja lejos de la monotonía de su pensamiento, llamando la atención sobre el lugar en el que se encuentra, invitando a apreciarlo en toda su extensión. Era como admirar una hermosa imagen en un marco decorativo. La imagen en sí misma agrada a los ojos y al alma, pero encuádrala en un hermoso marco y desearas llevarla a tu propia casa, para colocarla en la cómoda del salón. Muchas de estas imágenes se grabaron en mi memoria, y después de conocer un poco este fenómeno particular, la búsqueda al azar de los Tori, se convirtió en un divertido pasatiempo, durante largos paseos por las montañas, lejos del centro de las grandes metrópolis.

 

La espiritualidad de los japoneses es un tema complicado para nosotros, gente del oeste.

 

Estamos acostumbrados a una creencia particular gobernada por sus leyes, o al ateísmo. El japonés contemporáneo, sin embargo, a menudo se bautiza en un templo sintoísta, se casa en la iglesia cristiana y muere de acuerdo con las reglas del budismo. Cuando se le pregunta acerca de su fe, lo más probable es que responda que no es creyente. Sin embargo, su día normal está lleno de muchos rituales asociados con la espiritualidad, como por ejemplo un talismán atado a su bolso, pasando por el sacrificio de arroz y sake, en una pequeña capilla de culto privado puesta en su propia vivienda y finalmente, la participación en eventos de la comunidad de su grupo religioso. Este fenómeno está asociado con el antiguo sistema de creencias y rituales, practicados en Japón desde los tiempos más remotos, de modo tan integrado en la vida cultural y social de Japón, que se ha convertido en una parte inconsciente de la vida moderna japonesa. 

Sintoísmo

El sintoísmo, el antiguo y tradicional sistema de creencias en Japón, se origina en la adoración de la naturaleza. La base de la creencia es los kami, una innumerable cantidad de deidades-representación espiritual, de la materia viva e inerte. Los Kami, según la creencia nipona, nos rodean por todas partes. Existen en otros seres humanos, así como en un árbol marchito, arroyo y piedra en el desierto, en una silla de metal en un restaurante cercano y en un edificio de la escuela, en algún lugar del centro de la ciudad. Los muertos también pueden convertirse en una deidad kami. El sintoísmo no tiene libros sagrados ni maestros. No da una explicación de dónde venimos ni a donde vamos. No hay reglas en él, ni milagros en tiempos de dificultad. El sintoísmo estaba siempre presente, en la vida de gente del país del sol naciente y ha ganado su nombre actual, únicamente para diferenciarse del budismo, que, prestado de otras partes de Asia, ha introducido sus creencias y templos, de forma permanente en Japón. No es una religión sino un sistema de creencias tradicional que cumple la función de una religión. Según este sistema, la gente va a los templos, reza y hace sacrificios, compra talismanes y establece altares en sus propios hogares. Casi todos los días en alguna parte de Japón, hay festivales en honor a los kami. La gente cree en algo que no pertenece al mundo de las personas, que les protege y que lo deben de proteger. La fe es un asunto individual para los japoneses y todos tienen su propia interpretación privada de lo que es kami para él. ¿Qué tan diferente, de nuestra rígida afiliación de creencias en Europa?, ¿Verdad?

Cada vez que me encuentro con un Tori en mi camino, me recuerda mi propia relación con el mundo. Cualesquiera que sean mis creencias, mi espiritualidad es muy importante para mí. A mi entender, es una compilación dónde y con quién me siento bien, lo que hace que sea feliz y agradecida, la tradición de dónde y de quién vengo, la belleza y la comprensión de lo que es difícil y feo. En Japón cerca de un Tori, me siento libre y feliz. Ilimitada por rígidas reglas de vida hechas por el hombre, me uno a la naturaleza omnipresente, entendiendo sus dones y castigos.